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Cómo preparar tu casa para el invierno

Prepara tu casa para el invierno con esta guía práctica: aislamiento, calefacción, protección de tuberías y consejos para ahorrar en la factura energética.

Aislamiento: la clave para mantener el calor

Un buen aislamiento es la forma más eficaz de mantener tu casa caliente y reducir la factura de calefacción. Empieza por las ventanas, que son el principal punto de pérdida de calor: comprueba que los burletes de goma están en buen estado y sustitúyelos si están desgastados, una inversión de pocos euros que marca una diferencia notable. Si tus ventanas son de cristal simple, considera instalar doble acristalamiento o al menos aplicar láminas aislantes adhesivas. Las cortinas gruesas también ayudan a retener el calor durante la noche. Revisa las cajas de persiana, que son un punto de entrada de aire frío frecuentemente ignorado. Sella cualquier rendija visible alrededor de marcos de ventanas y puertas con silicona o masilla apropiada para eliminar corrientes.

Revisión y puesta a punto de la calefacción

Asegurarte de que tu sistema de calefacción funciona eficientemente antes de que llegue el frío es fundamental para tu confort y tu bolsillo. Si tienes caldera de gas, programa una revisión profesional anual que incluya limpieza del quemador, comprobación de la presión y verificación de la seguridad del sistema. Purga todos los radiadores para eliminar el aire atrapado que impide que se calienten completamente. Comprueba que los termostatos funcionan correctamente y considera instalar un termostato programable que ajuste la temperatura según los horarios de ocupación. Si tu caldera tiene más de 15 años, valora sustituirla por un modelo de condensación que puede reducir el consumo de gas entre un 20 y un 30 por ciento. En Kikirepara puedes encontrar técnicos de calefacción para la revisión.

Protección de tuberías contra heladas

Las tuberías congeladas son uno de los problemas más costosos del invierno, ya que el agua al congelarse se expande y puede reventar la tubería, causando inundaciones graves cuando se descongela. Las tuberías más vulnerables son las que discurren por zonas exteriores, garajes, sótanos sin calefacción y paredes que dan al norte. Protégelas con coquillas aislantes de espuma, que se encuentran fácilmente en ferreterías y son muy sencillas de instalar. En zonas donde la temperatura baja frecuentemente de cero grados, deja un hilo de agua corriendo por los grifos durante las noches más frías para evitar que el agua se estanque y se congele. Si tienes una segunda vivienda que no usas en invierno, considera vaciar el circuito de agua o mantener una calefacción mínima para evitar heladas.

Consejos para ahorrar en calefacción sin pasar frío

Mantener tu casa caliente sin disparar la factura energética es perfectamente posible con algunos hábitos inteligentes. Establece la temperatura del termostato entre 19 y 21 grados durante el día y entre 15 y 17 grados por la noche; cada grado adicional supone aproximadamente un 7 por ciento más de consumo. Aprovecha la energía solar gratuita abriendo persianas y cortinas en las horas de sol directo y cerrándolas al atardecer para retener el calor acumulado. No cubras los radiadores con muebles, cortinas o ropa para secar, ya que esto bloquea la circulación del aire caliente. Coloca paneles reflectantes detrás de los radiadores situados en paredes exteriores para dirigir el calor hacia el interior. Cierra las puertas de las habitaciones que no uses para concentrar la calefacción donde realmente la necesitas.

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