10 reparaciones del hogar que no debes intentar
Conoce las 10 reparaciones domésticas que nunca debes intentar por tu cuenta: riesgos eléctricos, de gas, estructurales y más. Llama a un profesional.
Reparaciones eléctricas y de gas: riesgo vital
Las reparaciones eléctricas encabezan la lista de trabajos que nunca debes hacer sin formación profesional. Manipular el cuadro eléctrico, instalar nuevos circuitos o reparar cableado sin conocimientos puede provocar electrocución, cortocircuitos o incendios. Incluso cambiar un enchufe parece sencillo, pero una conexión incorrecta puede ser mortal. Las reparaciones relacionadas con gas son aún más peligrosas: ajustar calderas, modificar tuberías de gas o reparar calentadores sin certificación puede provocar fugas de gas con riesgo de explosión e intoxicación por monóxido de carbono. La ley exige que estos trabajos los realicen profesionales autorizados. Cualquier ahorro que creas obtener haciéndolo tú mismo no compensa el riesgo para tu vida y la de tu familia.
Fontanería compleja y trabajos estructurales
Aunque arreglar un grifo que gotea puede ser un proyecto doméstico aceptable, hay trabajos de fontanería que requieren profesionales. Modificar tuberías empotradas, intervenir en bajantes comunitarias o manipular el grupo de presión puede provocar inundaciones que dañen tu vivienda y las de tus vecinos, con responsabilidades económicas enormes. Los trabajos que afectan a la estructura del edificio como derribar tabiques, abrir huecos en paredes o modificar forjados requieren la supervisión de un profesional cualificado. Un tabique que parece divisorio puede ser un muro de carga, y derribarlo sin saberlo puede comprometer la estabilidad de todo el edificio. Antes de tocar cualquier pared, consulta con un profesional.
Trabajos en altura y en tejados
Las caídas desde altura son una de las principales causas de accidentes domésticos graves. Reparar tejas en el tejado, limpiar canalones en altura, pintar fachadas o podar árboles grandes son trabajos que parecen sencillos pero tienen un riesgo altísimo sin el equipamiento adecuado. Los profesionales utilizan arneses de seguridad, andamios homologados y líneas de vida que la mayoría de particulares no poseen. Una simple pérdida de equilibrio en un tejado puede tener consecuencias fatales. Las reparaciones de antenas en azoteas, el mantenimiento de claraboyas y la impermeabilización de terrazas en pisos altos también deben dejarse siempre en manos de profesionales con experiencia en trabajos en altura y con los seguros correspondientes.
Cuándo sí puedes hacer reparaciones caseras
No todo requiere un profesional. Hay reparaciones sencillas y seguras que puedes hacer por tu cuenta con herramientas básicas y un poco de paciencia. Pintar paredes interiores, cambiar bombillas, sustituir el mecanismo de una cisterna, colocar estantes, arreglar un grifo que gotea cambiando la junta o aplicar silicona en juntas de bañera son tareas al alcance de cualquiera. La clave está en conocer tus límites y no asumir riesgos innecesarios. Cuando tengas dudas sobre si un trabajo es seguro para hacerlo tú mismo, la respuesta más prudente es llamar a un profesional. En Kikirepara puedes encontrar profesionales para cualquier tipo de reparación del hogar, con presupuesto previo y la tranquilidad de un trabajo bien hecho y con garantía.
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